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Romancillo bucólico

Elías Castellano on 01 de agosto de 2018

 

De la sierra vengo.

Y del monte traigo,

aromas genuinas

del duro trabajo.

Mi cuerpo perfuma

de pino y pinsapo,

y de manzanilla

mis pobres zapatos.

Y estas manos rudas

de grietas y callos,

rebosan caricias

para el cuerpo que amo.

 

De la sierra vengo.

Y del monte traigo,

fragor de tormenta

en mi voz de trueno

y miel en los labios,

para esos que ardientes

me están esperando. 

 

Todo esto te traigo

del monte y la sierra.

¿Qué me das tu  a cambio

que valga la pena?

 

¿Vestidos lujosos?

¿Desenfreno y fiestas?

¿Corrupción y robos

y envidias sin tregua?

 

¡Volveré a los montes!

 

Yo añoro el ganado.

Mi humilde chozuela.

El aullar del lobo

con la luna llena.

Del agua, el perfume

al mojar la tierra.

El campo alfombrado

de dulces violetas.

Y el sincero canto

de las aves nuevas

entre los sembrados.

La escarcha, la nieve,

los mantos dorados,

las rocas agrestes,

y los verdes prados.

 

¡Me espera, el murmullo

del agua en la piedra!

 

Todo esto que tengo,

tu, solo lo sueñas.

 

 

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